Jubilaciones y pensiones un fiasco para los trabajadores dominicanos

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Mictor Fernández

Otto von Bismarck, canciller Alemán, en el año 1883, inicia la protección en salud, como un derecho social, pero Japón desde antes de la Segunda Guerra Mundial fue uno de los principales impulsores mundiales de la seguridad social, al haber creado el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar y su propio sistema de pensiones e incapacidad. Pero no es hasta el año 1945, que nuestro país por presiones internacionales, específicamente de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), implementa la Caja de Seguro y/o Instituto de Seguridad Social (IDSS), el cual da lugar a los primeros servicios de “protección social” en R.D. implementado mediante el Código de Trabajo de Trujillo, el cual se fundamento más en la reducción de 12 a 8 horas de trabajos, y tocaba la protección en salud, invalidez y muerte, el mismo fue modifico en 30 del mes de Agosto del año 1948, por la ley 1896, sin embargo no es hasta el año 1959 que se crea una ley de pensiones y Jubilaciones, siendo modificada en varias ocasiones cuya última modificación fue la ley 379-81, en la cual se crea una protección en Jubilación y pensiones para los empleados públicos y funcionarios, desde el año 1981, en la gestión gubernamental del instinto presidente Antonio Guzmán Fernández, desde la fecha no se habían modificado el sistema de pensiones de la R.D., hasta que el 1 del mes de mayo del año 2001, se aprueba en el Congreso el proyecto de ley sobre el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), promulgando la ley 87-01, el día 09 de mayo del 2001.

Desde el año 1959, en el que se le otorga por ley la protección de Vejez, Discapacidad y sobrevivencia al trabajador dominicano, hasta la fecha han trascurrido, Sesenta (60) años, por lo que ha de entenderse que el joven de 18 años que inició su labor productiva en el año 1959 hoy es un adulto mayor de Setenta y Ocho (78) años, de ellos el Ministerio de Hacienda, solo reporta unos 109,000 jubilados cuyo ingresos se limitan a RD$5,137.45 mensual, ingresos estos que han permanecido frisados por los demás de 14 años; con un simple cálculo aritmético podemos determinar que este ingreso solo sirve para aumentar la desigualdad social de ellos; si dividimos el monto de RD$5,137.45 X 12 meses estamos frente a un monto ascendente a RD$61,649.40 al año, dividido en 365 días tenemos que nuestro jubilados reciben RD$168.90 por día, éste pírrico ingreso por concepto de la jubilación solo conlleva a la familia de ese trabajador anciano indigencia, desigualdad y desesperanza, no solo al trabajador anciano, sino también a su familia, porque el que fue jefe de familia en un momento luego se convierte en una carga económica para sus descendientes (hijos), así como a sus allegados y a la personas que tienen sensibilidad social y vocación de servicio, tocándonos resolver en ocasiones no solo los medicamentos, sino también la mano a miga a los familiares cuando fallece uno de ellos.

Es muy deprimente cuando vemos en los noticieros nacionales estos envejecientes protestando ante cualquier oficina gubernamental exigiendo lo que por derecho le corresponde, mas aun cuando hablamos de un derecho adquirido como es la jubilación de un trabajador luego que se agosta su fuerza productiva, mientras sus expedientes duermen el sueño externo en la Dirección de Pensiones del IDSS, todo porque el Estado uso el dinero que ellos aportaron; y en la actualidad “no tiene los recursos económico”, ni la voluntad política para otorgarle su jubilación,

El nuevo modelo de Seguridad Social creado mediante la ley 87-01, establece en sus artículos 63, 64 y 65 la Pensión Solidaria; “un beneficio de la población discapacitada, desempleada e indigente, como parte de una política general tendente a reducir los niveles de pobreza”.., la cual según lo establece el texto legal antes citado debió iniciar en el mes de enero del año 2002, lo que no fue posible por el retraso que tubo la ley en su implementación en todos sus aspectos. No optante lo antes suscrito, el gobierno que presidió al de Hipólito Mejía, año 2004-2008, desconoció ese renglón del nuevo modelo de seguridad social e implementa el Proyecto Solidaridad (bono luz, bono gas, bono estudiantil entre oras dadivas), con éste movimiento de fichas cambiando lo que le corresponde por ley a entregárselo como un regalo, para que le deban favores a los políticos de turnos, los gobiernos del PLD, han chantajeado a ese sector

indigente de la población dominicana, ese chantaje es tan real que en los periodos electorales los amenazan con quitarle las tarjetas si lo ven haciendo política por los candidatos de otro partidos que no sea el de ellos (PLD y aliados); aprovechándose del desconocimiento que tiene la población sobre el tema, toda vez que la DIDA, que está por ley en el deber de informar a la población de los beneficios del nuevo modelo es parte del tinglado abusivo del Estado, dirigido desde su inicio (año 2001) por Nelsida Marmolejos, activista leledeista que se le vendió al presidente HM, como sindicalista, lo mismo que el Dr. Chanel Rosa Chupany, el hoy Director del Servicios Nacional de Salud, esos fueron los que dirigieron el Sistema de Seguridad Social desde su inicio y aun siguen en ellos sirviendo de retranca en perjuicio de los trabajadores actuales y de los hoy indigentes extrabajadores.

Debo reconocer que cuando hablo del tema me emociono, porque fui parte de ese proyecto de ley, trabaje en la implementación de la ley 87-01, estuve expuesto a perder mi salud y hasta mi vida, porque creía y creo en éste proyecto social que se llama Sistema Dominicano de Seguridad Social, creado por la ley 87-01, el cual tiene en la actualidad más recursos económicos que todas las empresas privadas del pais juntas, mientras sus afiliados mendigan por un real Plan Básico de Salud y por una “pensión” digna, mientras los Bancos dominicano amasan su dinero, con la complicidad de los gobiernos de turnos; y ese no es el espíritu de la ley 87-01, el objetivo de esta ley es reducir la pobreza de la población mas vulnerable y aumentar el nivel de vida de los trabajadores dominicano y residente legal del país, pero al gobierno le conviene más estar en complicidad con los ricos que cumplir con la ley a favor de los pobre.

Por último y no menos importante quiero exponerle a los jóvenes de hoy y a la fuerza productiva actual que se vean en el espejo de los trabajadores cañeros, y de aquellos trabadores que su patrono en el momento oportuno no le pagaban las cotizaciones en el IDSS, que se interesen por el conocimiento de sus beneficios por ley no por dadivas, para que puedan exigir sus derechos, evitando que en el futuro no le pase lo que le está pasando a todos esos adultos mayor que vemos mendigando en las calles y lo que no llegan a estar en las calles porque pudieron hacer algún hijo profesional tienen la familia en una gran crisis económica ya que el Estado no le aporta ni siquiera para los medicamentos, mientras los legisladores, trabajadores del Banco Central, profesores, entre otros empleados de instituciones del Estado dominicano han creado su propio Sistema de Pensiones y Jubilaciones a espalda de lo que establece la ley 87-01.

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