LISTIN DIARIO: A la prensa que quieren matar

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A la libertad de prensa la han querido matar con distintas armas, pero esta sigue refulgiendo en la mayoría de los países de la América Latina como una de las últimas piezas de soporte de un sistema democrático prostituido o desnaturalizado.

Ha tenido que pagar un alto costo por ello: el asesinato de unos 35 periodistas desde el 2018 hasta hoy, el cierre forzado de varios periódicos, principalmente en Venezuela, y la salida al exilio de centenares de reporteros.

El cuadro de agresiones no se queda ahí. Decenas de comunicadores sociales han sido víctimas de violencia física y verbal, han ido a parar a la cáracel o han sentido en carne propia el efecto de las leyes mordaza que algunos congresos aprueban dizque para limitar la difusión de las “noticias falsas”.

Con este panorama de crudas realidades, más de 300 editores de diarios y medios audiovisuales inician hoy una profunda reflexión sobre el futuro de la prensa libre en la reunión semestral de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en Cartagena, Colombia.

Allí se examinarán los casos de agresiones a periodistas y medios de comunicación, y especialmente los desafíos que presenta la revolución tecnológica y la expansión de las redes sociales, impulsadoras de cambios dramáticos en los antiguos modelos de negocios de la prensa.

La situación que padece la prensa en Venezuela, Nicaragua y Cuba merecerá una atención especial, ya que en esos lugares se han roto todos los parámetros de la agresividad, hasta el punto de que ya varios diarios nicaragu¨enses no tienen ni siquiera tinta y papel para imprimirse porque el gobierno les retiene estos insumos.

La República Dominicana no escapa a esta atmósfera de riesgos, ya que el Congreso ha aprobado dos leyes, una de partidos políticos y otra electoral, que entrañan inocultables restricciones al ejercicio de la libertad de prensa y de expresión.

Como lo ha hecho a lo largo de siete décadas, la prensa sigue viva, aunque acosada y atacada, defendiendo el derecho de los ciudadanos a la libre expresión y al discernimiento, sin censuras ni restricciones caprichosas y antidemocráticas.

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